Carta de un amigo


 Un buen amigo me ha pedido poder publicar unas reflexiones en nuestro blog. Una vez sabido y visto el tema a tratar he accedido a publicarlo. Aunque algunos temas que trata se podrían perfilar o matizar, he respetado su idea y me limito a transcribir su texto tal y como me lo ha dado.
    También respeto su deseo de permanecer en el anonimato, pues no pertenece a nuestro club y no quiere que haya “malentendidos” ni tampoco molestar a nadie. Él solo quiere expresar la impresión sobre lo que vio, escuchó y llegó a una conclusión. He de reconocer que su opinión se asienta en los comentarios y opiniones de quienes estaban a su alrededor (entre las que me incluyo yo) sin percatarse de quien escucha. En cualquier caso la carta no está falta de razón. He aquí su carta y su impresión:

    Los días 7 y 8 de julio fueron el curso preparatorio y el examen a cinturón negro. Mi hijo se presentaba a primer dan. Con sus quince años estaba nervioso y he de reconocer que yo también tenía un gusanillo en el cuerpo. Vi amigos de otros clubes y nos saludamos. Entre ellos a mi amigo Quini, quien me ha permitido escribir en el blog de su club y le estoy agradecido. Por la tarde presencié su examen y me pareció que lo hicieron muy bien (Quini y su mujer), aunque según decían algunos se habían equivocado en algunos detalles de la kata. A mi me pareció que lo hicieron muy bien. También vi a un tal Bonitch (a quien no conozco) que le puso mucho estilo y se le veía muy “marcial”. Fueron los dos que más me gustaron. Aunque he de reconocer que no entiendo mucho pero se les veía con elegancia.
    Al día siguiente fue el examen de los primeros danes. Mi hijo entre ellos, hecho un flan. . . Y yo también. Había mucha más gente que el día anterior, era evidente. Me senté en las gradas, cerca de mi amigo Quini y rodeado de judocas y profesores: Y es en este preciso momento cuando la gente se relaja y se olvida de quienes están sentados a su alrededor. Si a su lado hay un padre, una madre, un amigo. . . . y comienzan los comentarios y las críticas. Los que son profesores evalúan inconscientemente: “este está aprobado, este no”. Algunos se acercan a Quini y le preguntan que cómo lo han hecho y si cree que ha aprobado. A algunos les dice que él cree que sí y a otros que es el tribunal quien tiene la palabra. Curiosamente éstos suspendieron.
    Al margen de esto hubo conversaciones que me dejaron perplejo. Yo pensaba que en todos lados examinaban igual pero por lo visto no. Escuché algunos comentarios sobre esto, diciendo que en Andalucía el tribunal era muy exigente y suspendían a muchos, por lo que mucha gente se iba a Madrid o a Talavera a examinarse, pues allí aprueban todos. Por lo visto da igual cómo lo hagas, mientras pagues. . . No entiendo mucho de esto pero algunas personas de las que vi eran para suspender; se les notaba que no llevaban preparado nada. Ni siquiera se arreglaban el quimono. Algunos de los profesores decían que el tribunal había puesto el listón muy bajo y aprobaron a muchos que debían suspender (Si el listón en Andalucía es bajo, no quiero ni pensar cómo es en Madrid o Talavera para que digan que allí los aprueban por presentarse). Otros profesores decían que si el tribunal andaluz seguía siendo tan exigente (¿?) se irían más personas fuera de Andalucía a examinarse. No entiendo. Pensaba que el cinturón negro se lo ganaba uno haciendo las cosas bien. Como decía Quini, el aprobado está entre el 5 y el 10. Pero por lo visto en otros sitios si sacas un 2, también te aprueban. No sé pero creo que esto le quita prestigio al cinturón negro y, por otro lado, se castiga a quien se ha preocupado de hacer un buen examen e ir preparado frente al “pasota” que se le premia por no haberse esforzado, como ocurre en primaria que todos los niños pasan aprueben o no . . . ¡¡Así nos va!!
    En fin, mi hijo aprobó, no sé si con un cinco o con un diez. Quini solo me dijo que lo hizo bien y, para suspenderlo a él tenían que suspender a muchos. Me siento orgulloso que me hijo se haya examinado en Andalucía, su tierra. Por dos motivos: porque el tribunal era exigente (aunque hay quien dice que fueron “blandos”) y porque han premiado su esfuerzo. Además, puestos a comparar. . . . No es lo mismo sacar un 5 en la Universidad de Cambridge que en la Universidad XXXX (por no ofender a ninguna, pero ahí está el prestigio).
Gracias por vuestra atención.

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