Nada a cambio


Ya estamos llegando al final de la temporada. En el horizonte coletea alguna que otra actividad pendiente. Pero ya hay poco. Las escuelas municipales ya han echado el cierre, aunque el Club aún tiene actividad y sigue dando clases. La concentración de El Bosque está cerca y el examen de cinturón negro a la vuelta de la esquina.
Sin embargo no podemos quedarnos inactivos y debemos mantener la “caldera” encendida. Tiene que estar latente.
Recientemente, uno de los alumnos del club, me preguntó el porqué de mi comentario, realizado sobre él, en el transcurso de una conversación con Conchi y Raquel. Yo había elogiado sus cualidades pero evidenciaba la falta de sacrificio.
Le expuse mis razones: tiene cualidades pero estaba falto del espíritu de sacrificio. No lo entendió y me presentó sus alegaciones por las cuales pensaba que sí se sacrificaba: ayudaba a sus compañeros, estaba dispuesto a ser uke las veces que hiciese falta, no fallaba un día a clase… Realizaba los ejercicios como el que más y si le pedían veinte uchi komi, él hacía treinta.
Le rebatí que eso no era sacrificio sino ser buen compañero y cumplir con el trabajo. Pero eso lo hacen todos (al menos la mayoría). No basta con entrenar dos horas, ducharte y hasta el día siguiente. El sacrificio es algo más.
Cuando eres exigente en tu comida y llevas una dieta correcta, regulas y controlas tu peso (siempre con una buena alimentación), duermes las horas necesarias (ni más ni menos), eres capaz de decir no a ir de “marcha” con los amigos, porque tienes que levantarte temprano para ir a correr o a entrenar. Antepones tu esfuerzo y trabajo a esos ratos de ocio que tienen los demás. Todo porque realmente QUIERES, DESEAS de verdad estar entre los mejores. Eso solo se consigue sacrificando lo que otros no son capaces de hacer, convertirlo en un hábito cotidiano. Ahí empieza el verdadero campeón. Todo lo demás son sueños que se desvanecen cuando te despiertas. Solo el sacrificio hace posible que un sueño pueda convertirse en realidad.
Eso es el sacrificio. Sacrificio porque, después de todos los esfuerzos realizados, de las exigencias auto impuestas, nada, ni nadie, te puede asegurar que consigas tu objetivo (aunque, como la lotería, si no compras seguro que no te toca). Tienes que intentar darlo todo, sacrificarte al máximo sin esperar nada a cambio
Y apoyándome en el dicho de “una imagen vale más que cien palabras”, aquí os dejo un vídeo, con “rap” incluido, que expresa muy bien el significado del sacrificio. Vídeo realizado por Judo Attitude.


2 Respuestas a “Nada a cambio

  1. Todos dieron algo, pero algunos lo dieron todo.