Trabajando a otro ritmo


Siempre hemos hablado de la gran riqueza del “JUDO” y de los amplios recursos que este deporte aporta, pudiéndose practicar a diferentes velocidades.

Para los pequeños, con un gran bagaje de juegos psicomotrices y mucha imaginación de los profesores, se consigue un perfecto desarrollo cognitivo y coordinativo del sistema nervioso, haciéndolos más receptivos a los distintos estímulos en su relación con su entorno y relación social.

En las edades intermedias (cadetes, junior), se les intenta orientar y perfeccionar los gestos deportivos, introduciéndolos en el entorno competitivo y de superación. Así como ayudándolos a conseguir los retos marcados, entre ellos el cinturón negro. Es en estas edades donde más abandonan. Todos buscamos explicaciones y en qué fallamos. Sin embargo, igual no es fallo de nadie. Es la etapa de tu vida en la cual empiezas a tomar decisiones, llegando a un “cruce de caminos”, optando cuál eliges. Al igual que ocurre en la enseñanza media, hay quienes continúan y otros desisten. O eligen el camino “fácil” de no continuar con su formación conformándose con los logros alcanzados. Muchos de ellos acabarán lamentando el camino elegido, pero la vida es la única que no da dos oportunidades, pues el tiempo no perdona y continúa su marcha.

Finalmente, una vez pasada la criba de la adolescencia, criba que puede durar hasta los treinta, quienes continúan ya no abandonan el camino, aprendiendo a ir acordes a los ritmos impuestos por su edad, aunque haya algunos despuntes como si fuese la resaca del mar deseando mantener vivo el fuego de la competición, empezamos a optar por la verdadera “suavidad” del conocimiento, con la ilusión y esperanza de transmitir las experiencias adquiridas a lo largo del camino recorrido, intentando mejorar las cualidades de los que nos relevan.

Esto es lo bonito del yudo, se mantiene ahí, con nosotros, a lo largo de todo el ciclo de nuestra vida, envejeciendo a nuestro lado. Y rejuveneciendo a la vez al ver nuevos aspirantes a yudoca.

Hemos encontrado un vídeo que puede plasmar todo esto de un modo gráfico y expresivo de cuando toca “colgar” el judogi . .. . NUNCA.

Os recomendamos que veáis el siguiente video a pantalla completa. Hay detalles que merece la pena ver bien.

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