Empezando bien


Tras un periodo vacacional, donde la mayoría de nuestros alumnos han disfrutado de unas merecidas vacaciones, viene el activarse. Activarse para el colegio, trabajo, la rutina y… la práctica deportiva.
Pero como decía un prestigioso militar “vísteme despacio que tengo prisa”. Pues eso. Ahora hay que empezar adaptándose de nuevo al trabajo. El inicio de la temporada deportiva debe efectuarse con un buen desarrollo, con lo denominado “pretemporada”, donde se debe preparar el “comienzo” de la temporada. Este tipo de entrenamiento servirá para evitar lesiones y aumentar la intensidad en el trabajo específico posterior. Por eso, al comienzo, debemos crear rutinas para:

  • La musculatura de los pies, piernas y espalda, centrándonos en su movilidad articular, musculación específica y estiramientos.
  • Estimulación de la cintura pélvica, que ahora lo han puesto de moda como si se tratase de una novedad científica, llamándola CORE. Trabajar esta zona evitará problemas de espalda, zona sacrolumbar y evitará la dispersión de las fuerzas entre el tren superior e inferior.
  • Ejercicios de facilitación neuromuscular propioceptivo (conocido como PNF) con técnicas de elongación y excéntricos para fortalecimiento y estiramiento de la misma, efectuando trabajos de propiocepción que evitará lesiones (por ejemplo, las típicas molestias del hombro en la realización de Morote Seoi Nage, Tai Otoshi…).
  • Realizar rutinas “ad hoc” como preventivas de lesiones de nuestro deporte o para recuperarse de las mismas.
  • Estiramientos, normalmente de los músculos involucrados al finalizar la sesión de entrenamiento.

Algunos de estos trabajos se irán suprimiendo o disminuyendo en función del avance de la temporada, aunque otros se mantendrán a lo largo de la misma.
Así empezamos la temporada…

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