Judo VS Judo


 Examen_Quini_4Dan_52   Tras la lectura de un artículo en Facebook, ha provocado en mí la necesidad de escribir el presente. Desde mi sincera opinión, es un artículo desafortunado y negativo como promoción de nuestro deporte, el yudo. Antes de comenzar, mis respetos a quien lo ha publicado porque, seguro, lo escribió con toda la buena intención, pero contrapone a dos deportes.
“JUDO” significa “camino de la suavidad”, pues… Mal vamos. No está bien ni correcto comparar dos deportes tan distintos. Tampoco decir que uno es mejor a otro. El mejor deporte, pienso, es el que te hace disfrutar, ser feliz y consigue lo mejor de uno mismo. Además de compartir con otras personas tu misma afición.
Por aclarar un poco mi desacuerdo, siendo un practicante de judo y apasionado del mismo, lamentablemente NINGÚN DEPORTE EDUCA, somos los que nos dedicamos a enseñar este deporte quienes educamos (sea fútbol, yudo, tenis o… ¡jugar a las canicas!), por consiguiente, es la persona que enseña deporte quien EDUCA.
Dejémonos de divagaciones “ancestrales” y seamos realistas. Los valores, la formación, la educación y demás métodos educativos son competencia de quien enseña. Ahora bien, ¿qué somos?, ¿”profesores” o “entrenadores”? Bueno, bueno… de todo un poco pero ¿qué valores enseñamos con nuestro vocabulario, gestos, comentarios o expresiones cuando están los niños delante? Ellos son un reflejo de lo que enseñamos. “Niño, haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”. No hay frase más nefasta. Si la mejor lección es el ejemplo. En más de una ocasión he visto al profesor de… (fútbol, judo, baloncesto… cualquier deporte), salir a la puerta o a la esquina y ponerse a fumar delante de los niños… ¿eso es educación? El niño fumará porque su “entrenador” lo hace. Quizá fuese una emergencia y no puede esperarse a finalizar la clase, salir del recinto y fumar en… donde quiera, pero fuera del ámbito deportivo.
Curiosamente, el CLUB FORUM está trabajando en un proyecto de cooperación con un club local de fútbol, nos hemos comprometido con este club a enseñar a sus niños, futbolistas, a caer como en yudo para evitar en lo posible lesiones. ¿Y por qué enseñarles? porque lo importante es la integridad física del niño, no el deporte que practican. Con estos actos, también se educa.
Probablemente la gran expansión publicitaria, comercial, económica y aglutinadora de masas es lo que ha convertido en un monstruo al fútbol, donde todo vale por vender y ser más agresivos. Siempre atacamos al fútbol por lo malo que es y . . . “por lo rico”. ¡¡Ya les gustaría a los yudocas de élite contratos como los futbolísticos!! Seguro, ya no sería tan “educativo” nuestro deporte. Esto unido a cada “animal” que anda suelto… provocaría similar situación.
Lo importante es quiénes forman y cómo lo hacen. Ya sea fútbol como yudo.
Muchas veces no nos preocupamos de saber con quién dejamos a nuestros hijos, si son profesionales formados o son “chavales” que los ponen al frente de una escuela para sacarse “un dinerillo”. Pero esto ocurre en todos los deportes.
El fútbol es, como bien dice el artículo, un medio. Yo iría más allá y diría una herramienta. La cual utilizamos mal o no sabemos utilizar.
Sobre el asunto de los niños que insultan… En judo, al no poder hablar durante la competición porque te sancionan, condiciona al deportista, pensándoselo muy mucho. Pero alguna que otra vez ocurre (Olimpiadas Londres 2012, semifinales, Bischof vs Stevens).
En lo de engañar al árbitro… Ahí no pondría la mano en el fuego porque ¡¡nos quemamos!! ¿Cuantas veces no hemos visto algún gesto o ademán del deportista para conseguir que sancionen a nuestro adversario? No digamos del entrenador de silla, convertido en “auxiliar” del árbitro, indicando la acción antes que este… ¡¡buf!! Muy arriesgado… Y si hablamos de algunos “no profesores” y “no entrenadores” explicándole a sus alumnos que, cuando sean inmovilizados, sin que les vea el árbitro, pellizquen a su rival para liberarse del control (Espero que el sinvergüenza lea mi artículo y al menos se ruborice por haberse visto descubierto). Esto es lo que un niño, discípulo de ese personaje, me dijo que le había enseñado su “sensei” – (por lo visto así exige que le llamen sus alumnos. Qué sabrá este del significado de la palabra SENSEI). Y no está muy lejos de donde vivo. El inocente niño vino a decírmelo porque el mío se quejó.  ¿El yudo  educa mal? o ¿quien utiliza la herramienta?
Pero no nos desviemos del camino (Do)… También hay cosas correctas en el artículo. Es cierto que el yudo es físicamente más completo al fútbol, al verse implicado más grupos musculares en su práctica. Pero si vamos a eso, tendríamos todos que hacer gimnasia artística (¡ojo! Artística, no rítmica… Sin más detalles) pues ésta disciplina sí que trabaja todo el cuerpo y de un modo simétrico. Alucinante este deporte (os recomiendo el guerrero pacífico): anillas, potro, plinto, paralelas, asimétricas… pero… ¡no me van las mallas!, me gusta más el judogi y el espíritu del yudo.
Con respecto al último punto, LA AGRESIVIDAD. ¿que entendemos por violento y agresivo?. Ciertamente el yudo no es agresivo (es verdad) pero sí violento. Al ser un deporte de oposición y contacto físico, sumado a proyecciones… Sería cínico decir que no es violento. Al contrario que el fútbol el cual ni es agresivo ni violento. Si cumplimos el reglamento del fútbol no es agresivo, ni violento, pues quien en teoría recibe las patadas (he escrito en teoría) es el esférico. Si un jugador recibe una patada inapropiada o acto impropio, éste es sancionado por un reglamento exigente. Todo lo demás, la violencia que rodea a este deporte es lo que entendemos por agresivo. Pero esto viene motivado en gran medida por lo descrito en el párrafo anterior y por ser un deporte de equipo (agresivo el hockey sobre hielo, al menos el profesional practicado en USA).
Pongamos un ejemplo… ¿Qué opinan del ajedrez?, considerado deporte. Dos personas sentadas, una frente a la otra. No se hablan, apenas se miran. Centran su atención en un tablero con dieciséis piezas, las cuales poseen unas propiedades específicas en su desplazamiento. El reglamento simple: primero mueve uno, luego el otro. No hay contacto físico en ningún momento, imposible hacer trampas. No te puedes quejar del árbitro… Un deporte ideal, no es violento ni agresivo… ¿seguro? Ciertamente no es violento, ni se tocan, ni se hablan… Pero es uno de los deportes más agresivos que existen. La ansiedad que provocan en el rival, la tensión del estrés y el “colapso” mental al que llegan lo hace “no apto para cardíacos”. Curioso ¿verdad? Sin embargo hay personas que lo practican.
El problema no está en el deporte que se practica. Ni si uno es mejor o peor que el otro. Ya lo he dicho en alguna otra ocasión: que aburrido si todos hiciésemos yudo. Con los deportes tan bonitos que hay. Pero eso no es la cuestión. Lo importante es ¿qué deporte te hace sentirte feliz, realizado? Pues ese es el mejor. El deporte no educa, son sus transmisores, el profesor, el entrenador, ellos son la educación del deporte. Luego en ese gran armario que es el deporte, existen muchas herramientas, en las cuales cada uno se especializa en una en concreto (aunque conozca muchas), aquella que más le gusta y es la que utiliza para educar. O al menos esto sería lo ideal.
Para terminar pongo otro ejemplo deportivo: el tenis. ¿Qué opinamos de este deporte? Pues… depende de dónde pongamos el foco. Yo, por ejemplo, lo tengo en Rafael Nadal. Gran deportista, obtiene buenos triunfos y mejores resultados. Actualmente vuelve a ser el número uno del ranking. Pero lo mejor de “Rafa” es su saber estar. Su educación, sus expresiones son correctas, tiene una palabra o frase amable para los periodistas, es simpático con sus fans. Se refiere a sus rivales con orgullo, respeto y cortesía, valorando sus cualidades y elogiando el sacrificio y esfuerzo de todos. El tenis es genial, un deporte de “gentlemen”. ¡¡Claro!! Porque he puesto como referencia a todo un Rafael Nadal. Pero quien se acuerde de Mcenroe
Así que… el deporte no educa (fútbol, judo, baloncesto, tenis . . .), somos nosotros quien tenemos esa obligación de formar deportistas educados y de manejar correctamente la herramienta que hemos decidido utilizar. Ahora toca a los padres saber qué deseamos para nuestros hijos. Y a nosotros… ¡los mejores educando!

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