Un poco de Ju y de Do I


Existe un libro escrito por Jigoro Kano (fundador del judo) mostrando sus impresiones sobre su visión del “judo”. Este libro, quizá, haya pasado desapercibido para muchos, al estar escrito en inglés. Pero es de gran valor y sería interesante su publicación en castellano. Al menos no tenemos constancia que se haya publicado en este idioma.
Quizá, esto nos haya llevado a efectuar un breve resumen sobre la esencia del libro que no es más que una mínima parte de la riqueza existente en él. Pero puede servir de vía para abrir la curiosidad de muchos, quienes no supieran de su existencia o pensaran que versaba sobre otro asunto.
En este pequeño resumen, creemos, se da respuesta a las siempre planteadas conjeturas oídas por todos en alguna ocasión sobre “si el Maestro levantara la cabeza” o “el judo de competición denigra este deporte”, también a la inversa: “la competición (o aprendizaje) de Katas no sirve para nada”.
No sabemos realmente lo que piensa del judo actual su fundador porque no está aquí para decirlo. Por tanto es muy precipitado expresar lo que “pensaría” el Maestro pues, realmente, ponemos nuestro criterio en su pensamiento, ¡como si Jigoro pensara igual que quien lo dice!
Nosotros tenemos otra visión a raíz de la lectura de este libro. Kano ideó una versión deportiva más allá del deporte. Conjugó tradición y cultura (por amor a su raíces y costumbres, para que éstas perdurasen en el tiempo evitando, así, el olvido de las mismas) a través de los katas y sus ritos (saludo, posición y colocación dentro de un tatami) en la práctica de “judo”. Por otro lado era consciente que para conseguir la universalidad de su deporte, éste debía tener un aspecto deportivo y no marcial, siendo competitivo donde el instinto humano de superación y rivalidad ante otro igual es innato. Por eso quiso para el yudo esa vertiente competitiva (lógica, además, por su naturaleza de lucha). Y aunque, en un principio, tuvo sus dudas sobre la inclusión del yudo en los aros olímpicos (por su visión de utilizarlo para beneficio de la humanidad, considerado por él como un “principio de vida, arte y ciencia”) la defendió ante la 38ª edición del Comité Olímpico Internacional (El Cairo, mayo de 1938), aun estando su país inmerso en una guerra con China. En el viaje de regreso, tras haber logrado la admisión del judo en las Olimpiadas, murió a bordo del barco Hikawa-Maru, a los setenta y seis años, como consecuencia de una neumonía.
De esto podemos sacar, como conclusión, que tan necesaria es una vertiente como la otra pues, la ausencia de una de ellas en la práctica del yudo la harían incompleta, perdiendo el significado real y orientación aspirada por Jigoro Kano, quien deseaba la universalización como beneficio para la humanidad, paralelo en el tiempo pero igual al formulado por Pierre de Coubertin.
En su libro “Mind over muscle”, Jigoro Kano realiza un profundo estudio de su visión del judo y la necesidad que le impulsó a crear un método que transcurriera similar pero equidistante al jiu jitsu, separándose de éste y adquiriendo identidad propia. Nosotros hemos querido compartir un resumen de este libro, el cual presentaremos en tres entregas para no hacer muy largo el presente artículo:

Resumen de Mente sobre músculo (Textos de Jigoro Kano, el fundador del judo).
1.-Breve historia del judo.
El Jiu jitsu y sus diversos estilos son técnicas de ataque o defensa contra un enemigo que no usa ninguna  arma o solo un arma corta. Su origen es dudoso y si bien pudo tener en parte un origen chino, es algo propiamente japonés, ganando popularidad a partir del siglo XVII. A finales del S. XIX se habían establecido firmemente muchas escuelas. Cada una de ellas tenía sus propias técnicas. Al igual que el dinero, ganó valor por sí mismo y no ya por lo que se podía comprar con él. Estas artes marciales ganaron interés por sí mismas y se alejaron bastante de de la noción de combate.
En la enseñanza del jiu jitsu también había educación física y formación intelectual, desarrollando también diversos valores. El jiu jitsu es un verdadero y valioso patrimonio cultural que debe preservarse. Con ciertas mejoras podía convertirse, pensó Kano, en un método de educación física, formación intelectual y educación moral. Por ello estableció el judo Kodokan. Lo hizo para investigar a fondo el jiu jitsu y mantener o desechar lo que correspondiese. Tomó lo mejor de cada una de las escuelas de jiu jitsu, repasándolas una por una.
La palabra judo prácticamente no se usaba antes del judo Kodokan. Se empleaban los términos jiu jitsu, yawara o taijitsu. Desde la fundación del judo en 1882 el término judo ha sustituido casi completamente al de jiu jitsu. Kano prefirió el término judo a jujitsu por lo que significa ‘do’. También por la mala imagen del jiu jitsu de la época, ligado a la pelea y el espectáculo.
El judo se divide en diversos apartados: arte marcial, educación física, educación intelectual… Incluyendo la moral.
La lucha y el entreno físico se enseñan simultáneamente. Se emplea el kata (formas) y el randori (práctica libre). En origen se enseñaban a un tiempo, pero el aumento de los alumnos obligó a separarlos y Kano creó varios de los katas que conocemos. Otros fueron creados algo después de común acuerdo con otros maestros en el Butokukai.
El judo incluye técnicas de proyección (nage-waza) y de control (katame-waza). No es posible para una persona desarrollar todo el judo. Kano sugiere insistir en un principio en el nage-waza debido a que si no se hace así éste se desarrolla poco. Y, al mismo, tiempo permitir que quienes deseen especializarse en katame-waza puedan hacerlo.
Antes de Kano, en el jiu jitsu, las técnicas se enseñaban por imitación sin explicar o analizar sus principios. En el Kodokan se estudian y practican para utilizar la energía mental y física de la manera más eficaz. Fueron estas mejoras en los métodos educativos los que influyeron en el éxito del judo.
Puedes leer las siguientes entregas haciendo clic en los siguientes enlaces:
Un poco de Ju y de Do II.
Un poco de Ju y de Do III.

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