Exportar deporte


Por el mes de septiembre de 2013, el diario El Mundo publicó un interesante artículo sobre el nuevo rumbo a tomar por las distintas modalidades deportivas. Recuerda en qué circunstancias participaron los yudocas españoles en el último mundial de Río.
No falto de razón, esto nos motiva a pensar en adoptar nuevas formas y “evolucionar” hacia otros aspectos deportivos donde la modernización de nuestras arcaicas instituciones (Federaciones) debe abordar de una vez fórmulas de autogestión y financiación, sin pensar en vivir de las subvenciones estatales que tantos quebraderos nos ha ocasionado.
Es hora de ser atrevido y pionero, haciendo o desarrollando gestiones impensables en el seno de una Federación. Pero debemos afrontar los nuevos retos con arrojo y valentía para conseguir una Federación sólida y consistente que pueda “empujar” a nuestros deportistas hacia vientos más favorables.
Con la nueva Ley del Mecenazgo, probablemente se nos abran nuevas oportunidades que alivien las cargas económicas de los clubes y deportistas que, junto con las familias de éstos, soportan el mayor peso y sacrificio (moral y económico) en la continuación de la práctica deportiva.
Os dejamos el artículo extraído del periódico EL MUNDO para que saquéis vuestras propias conclusiones:
Para acudir al último Mundial de judo, celebrado en Río de Janeiro, una decena de judocas españoles tuvieron que pagarse los billetes por los problemas económicos de la federación nacional de su deporte. No son los únicos a los que les ha ocurrido, porque el recorte que padecen las federaciones repercute fundamentalmente en la actividad, ya que no pueden reducir más los gastos corrientes. La disminución de las subvenciones, por encima del 30%, aplicada por el Consejo Superior de Deportes (CSD), aboca a estos organismos a un futuro incierto. Crecen el malestar y las protestas entre los presidentes, pero la solución no puede ser reclamar siempre al papá Estado, y más en una coyuntura económica que ha provocado graves recortes en educación y sanidad, servicios públicos por excelencia y pilares de una sociedad más justa. Al deporte le corresponde reconvertirse tanto como reclamar, hacer marketing, vender su conocimiento y no esperar siempre la llegada de un plan ADO útil en el pasado, pero cuyo modelo está caduco. No hay que pensar en la aportación de grandes corporaciones, a cuyos presidentes llamaba el rey o el presidente del Gobierno, sino en una relación con la empresa ágil y con contrapartidas claras.
Si en algo tiene este país tecnología punta es en deporte de élite. Aunque el nivel decae en el conjunto del espectro olímpico, y la prueba son los medalleros, es evidente que España sabe competir, especialmente en equipo. También demuestra su gran nivel en la cocina, pero los grandes chefs españoles han entendido que debían exportar ese conocimiento y han hecho de ello una industria. El deporte, no. Es momento de hacerlo, con mucho marketing y con imaginación, aunque ello implique un cambio en el modelo que afecte a las federaciones. En España se trata de estructuras poco dinámicas en muchos casos, de naturaleza jurídica privada pero sometidas a controles porque ejercen lo que se llama “funciones públicas delegadas”. Se trata de un modelo híbrido que realmente es una herencia del franquismo, cuando el Estado nombraba a los presidentes y todas las federaciones dependían de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes. El CSD conservó gran parte de la vieja estructura, cuando, en realidad, el deporte es una de las competencias exclusivas de las comunidades autónomas. Tenemos una Ley del Deporte, de 1990, pero 17 leyes del deporte autonómicas. Un laberinto…
Este alambicado sistema complica las iniciativas y las estructuras de las federaciones se comen los escasos recursos propios generados en la mayoría de casos, salvo en el de las más ricas, fútbol y baloncesto. La primera renunció a la subvención; para la segunda representa apenas el 8% de su presupuesto. Existen federaciones deportivas de éxito, como es el caso de la natación, con 12 medallas en el último Mundial, en Barcelona, pero cuyos ingresos para alta competición han decrecido en torno al 40% con respecto a años atrás. Jugadoras de la selección de waterpolo, plata olímpica y oro mundial, esperan todavía las becas ADO, retrasadas este ejercicio, y sobreviven con la ayuda de sus clubes, principalmente el Sabadell. Son heroínas que no merecemos.
El éxito de las mujeres en la natación, desde Mireia Belmonte a la sincronizada o el waterpolo, posee un extraordinario mensaje que no se ha explotado publicitariamente. Es el ejemplo de una dinámica errática. Por no hacer, las chicas del waterpolo no han hecho ni un calendario. No es que las federaciones no realicen esfuerzos, sino que hay que poner todo ese capital en manos de equipos dedicados a hacer marketing de ése y otros éxitos. El deporte debe, además, exportar ese conocimiento a países con apetitos de imitar nuestros resultados y economías emergentes. De esa forma aparecerán nuevas vías de ingresos. Hay que ser imaginativos, como lo han sido federaciones como la de hípica, al relacionar su actividad deportiva con el turismo para aumentar sus ingresos propios. El éxito de nuestro fútbol ha supuesto una voraz exportación de técnicos en todas las categorías. Con independencia de que el resto de deportes no tengan su poder económico, hay que explorar esa senda.
Un acuerdo de urgencia salvó el ADO para Río de Janeiro 2016, pero la fórmula está agotada. Algunas grandes empresas, como Endesa, pueden abandonar el programa, sin interés desde que TVE renunció a la publicidad por una componenda política, a pesar de una fiscalidad ad hoc. Hay que reunirse con firmas comerciales pequeñas y ofrecerles no sólo a los deportistas, sino las ideas. Hay que llevar nuestra forma de competir a otros lugares. Hay que salir a dar clinics y conferencias. Hay que reorganizar la estructura administrativa de las federaciones. Hay que implicar a las universidades más ricas, como la que ha acogido a Mireia Belmonte o David Cal. Hay que hacer de los equipos nacionales pequeñas empresas independientes para que lleguen a ser autosuficientes. Hay que poner de acuerdo a Alejandro Blanco y Miguel Cardenal, y utilizar los motores del COE y el CSD, pero sin prebendas. Hay que dedicarle a todos los deportes mayor espacio en los medios de comunicación, y esto es una autocrítica. Hay, en suma, que trabajar y hay que ser positivos, como lo son quienes compiten, quienes ganan. Ganemos con ellos.

Insertado desde: http://www.elmundo.es/blogs/deportes/libredirecto/2013/09/16/exportemos-deporte.html

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