Por qué nos gusta


¿No lo sabes?
La verdad, es dificil de explicar. Es un deporte muy grande. No mueve masas, pero desafía constantemente las leyes físicas a las cuales ni el mismísimo Einstein hubiera podido dar una fórmula exacta.
Es un deporte de lucha ¿seguro?. Es más que eso. No se humilla al vencido. Solo hay una pugna de habilidades que los convierte en verdaderos magos. Desafío de decisión, bravura y resolver situaciones complicadas, rompiendo esquemas. Rompiendo lógicas. Reescribiendo el yudo en cada torneo, encuentro u olimpiada.
Llena, llena. Tanto que pasan los años y sigues estando ahí, poniéndote el judogi, compartiendo tatami, viviendo al ritmo que marque la edad pero siendo protagonista siempre.
No todos llegan a lo más alto de la competición pero sí todos hacen que este deporte sea lo más grande. Quizá no se llenen estadios con la frecuencia deseada pero ¿Y si es eso lo que nos hace diferentes? Los deportes “minoritarios” tienen ese espíritu, esa unidad e hidalguía perdida en otros.
Si creéis que exageramos, ved este video:

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