Formando equipo


wpid-img-20150508-wa0007.jpgNo es nuestra intención dar una clase de sociología pero, quizá, esto nos haga comprender la importancia.
Ya, en las primeras sociedades primitivas, se agrupaban en función a unos rasgos wpid-img-20150508-wa0012.jpgo afinidades: costumbres, sociedades cazadoras, recolectoras… Todas formaban una tribu y se constituían identificándose en su forma de vestir o actuar.
Esto sigue así, aún en nuestros días. Con más frecuencia de la que nos percatamos: movimiento hippie de los 60, punk, hinchas de equipos deportivos. Los equipos deportivos en sí.
Pero vamos un poco más allá. Fijémonos en un sector concreto de nuestra sociedad. En el aspecto bélico de nuestro carácter humano. Fijémonos en el ejército, por ejemplo. Y hagamos una visión, una instantánea en nuestro cerebro:
Imaginemos un campo de batalla, un bando frente al otro. En un extremo un wpid-img-20150508-wa0004.jpggrupo de personas, amontonadas, sin formar. Cada cual adoptando la postura más cómoda para permanecer de pie. Las armas que portan cuelgan de sus brazos sin mucha importancia, sin saber muy bien cómo se utilizan. Cada cual viste de un modo diferente y sin importar mucho su aspecto.
Frente a ellos, una estructura de personas perfectamente formada, alineadas en posición de combate. Con la vestimenta apropiada y similar entre ellos. Todos con una disciplina y coordinación casi matemática. Se les intuye que están bien adiestrados, atentos y dispuestos a cumplir con éxito su objetivo.
Con esta visión en la mente ¿quien se supone que ganará la contienda? Es evidente que mientras no culmine el desenlace, no sabremos quien vencerá, pero todos intuimos cual va a ser el equipo ganador.
wpid-img-20150508-wa0009.jpgLo mismo ocurre cuando se constituye el equipo autonómico. Cada deportista es de una provincia. Dentro de la misma provincia, de clubes diferentes. Incluso, llegan a ser rivales muy directos dentro de la autonomía.
Sin embargo, en este momento todo eso debe desaparecer y formar un todo. Estar todos unidos. Por una consigna, un grito, una expresión, un color. Una vestimenta…
wpid-img-20150508-wa0005.jpgAl contrario de lo que piensan algunos, formar parte de la tribu, sentirse integrada y miembro de ella, hace que esa persona adquiera seguridad, wpid-img-20150508-wa0006.jpgpersonalidad y sea consciente de pertenecer a algo grande. No está solo, son un equipo. Al terreno de juego sale una persona sola. Pero no está sola, se siente arropada por quienes están fuera. Formar parte de un equipo es como tomar una poción lenitiva que nos ayuda para ser optimistas en la disputa.
Ahora, a ese equipo andaluz, unido, le toca dar lo mejor de sí. Aunque ya lo han hecho sin darse cuenta.

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