Maestro Shozo Awazu


    El pasado 18 de marzo tuvimos conocimiento del fallecimiento del maestro awazu pero no teníamos suficientes datos para mostraros un artículo digno de él. Sabíamos lo que sabe la mayoría de ser uno de los asistentes de kawaishi y promotor del judo a nivel mundial. Pero esto no era suficiente para escribirlo hasta que un comunicado de Luís Podestá y un comentario de Juan Bonitch Góngora (Juanito), nos ha permitido mostraros con más proximidad la figura de Shozo Awazu. Y es por eso que os transcribimos literalmente ambos comentarios:

Luís Podestá escribió:
Shozo AwazuMaestro Shozo Awazu 9º DAN figura emblemática del judo que ha participado activamente en el desarrollo del judo francés y en todo el mundo fallecio a los 92 años.
“Lo que el judo me enseñó es nunca darse por vencido. Por ejemplo, en ne-waza es así, hay una pelea y el primero en darse por vencido, es el que pierde. En Judo se aprende resistencia, se da carácter. Así que en la práctica, formamos un buen carácter Esta es la idea del judo .. formar un buen carácter a la vida y una mente fuerte, eso es correcto. Aquellos que no entienden, .. aquellos que sólo piensan en ganar la competición, esto es una pena, pues cuando el espíritu es fuerte, podemos trabajar con los demás y para los demás, los que no lo saben, no son buenos judocas…” (sic) palabras de Shozo Awazu.
Que su alma siga guiando.

Juan Bonitch hijo escribió:
Desde que tengo uso de razón, mi padre siempre me ha contado innumerables historias sobre sus vivencias junto a algunas de las leyendas de nuestro judo. Una de ellas es la historia de esta foto, que siempre recuerdo colgada de las paredes de nuestro dojo, y que aún permanece ahí, inmutable.
Equipo_Español_BonitchEsta foto fue tomada en Francia en 1971, poco antes de la celebración del Campeonato del Mundo de Ludwigshafen (Alemania) donde participó mi padre en la categoría de -63 kg. Junto a él (tercero por la izquierda en la fila de abajo) se encontraban judokas de la talla de Jose Luís De Frutos (tercero por la izquierda en la fila de en medio), Santiago Ojeda (tercero por la derecha en la fila de en medio) o Rafael Ortega (a la derecha de mi padre), entre otros. Otra leyenda del judo nacional, Roland Burger (primero por la derecha en la fila de abajo), era el entrenador del equipo nacional por entonces. Awazu es el tercero por la derecha en la fila de abajo.
Permanecieron en París varias semanas entrenando en el INSEP y varios clubes de la capital francesa. Nunca olvidaré lo que me cuenta mi padre sobre AWAZU, como con casi 50 años era capaz de derrotar a todo el equipo francés en randori ne-waza, desde el ligero al pesado. Como expulsó del stage a un campeón de Francia júnior por montar lío en el hotel, no sin antes “privarlo” varias veces hasta hacerle llorar.
En 2008 estuve entrenando en París dos semanas. Una mañana después de un entrenamiento en el Instituto del Judo, mientras estirábamos, apareció un señor japonés muuuuuuy mayor, vestido con su judogi y cinto rojo. Casi no podía andar. Pensé que debía tener cerca de 90 años, y no me equivocaba. Me dije: ¡No puede ser Awazu!, pero ¿quién si no?. Pregunté y efectivamente era él. Rápidamente llamé a mi padre. Era una sensación extraña conocer en persona a alguien que nunca había visto, pero que sin embargo me era tan familiar.
Awazu nació en 1923 y llegó a Francia en el 1950 como asistente de Kawaishi, padre del judo francés.
Aspiro a parecerme aunque sea un poco a estos titanes del judo, a estos apasionados, a estos luchadores y verdaderos ejemplos. Aspiro a seguir su estela, la estela que me marca mi padre. Y por eso hoy me volveré a poner mi judogi y no dejaré de hacerlo ni un día de mi vida porque siempre tendré en la retina la imagen de Awazu con 85 años vestido con su judogi y al pie del cañón. Ha muerto con 93 alguien fundamental en el desarrollo del judo francés y mundial. Descanse en paz.

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